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Una de las participantes en la lectura del manifiesto del Orgullo 2019. /ESTEFANÍA ROSELLÓ

Orgullo LGTBI El Orgullo 2019 desborda Madrid avisando a la extrema derecha: "No daremos un paso atrás"

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La inestable coyuntura política tras las pasadas elecciones del 26-A y el auge de la extrema derecha han convertido esta edición en una de las más reivindicativas de los últimos catorce años años.

Sociedad

Pulverizadores para refrescarse, crema solar y agua, mucha agua. La manifestación del Orgullo LGTBI 2019, convocada por Cogam y FELGTB, ha dejado una nueva imagen para el recuerdo: la de un Madrid teñido de arcoíris al grito de una reivindicación que ha resonado por las principales arterias de la capital: "Ni un paso atrás".

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Desde Atocha hasta Colón, la de este año ha sido una concentración marcada por las polémicas suscitadas por las diferentes formaciones políticas y la incansable lucha de un colectivo que, un año más, ha tomado las calles para alzar la voz por encima de quienes quieren quitársela. “No tenemos miedo. Seguiremos luchando por los derechos que años atrás nadie nos reconoció. Hoy hemos demostrado que somos imparables”, aseguraba Roberto Gómez. 

"No tenemos miedo. Seguiremos luchando por los derechos que años atrás nadie nos reconoció", aseguraban los manifestantes

Con el mensaje 'Mayores Sin Armarios: ¡Historia, Lucha y Memoria! Por una Ley LGTBI Estatal' , la edición de este año se ha centrado, entre otros aspectos, en reivindicar la memoria histórica y los derechos de las personas mayores del colectivo. Unos activistas históricos que han sido, precisamente, los que han encabezado una marcha histórica con la que, desde la Organización, han querido conmemorar también el 50 aniversario de las revueltas de Stonewall.

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“Como nuestras hermanas hace medio siglo, nosotros seguiremos en la lucha. Venga quien venga, y le pese a quien le pese. Nosotros avanzamos mientras otros quieren seguir viviendo en el pasado”, afirmaba Nuria del Campo. “Todos tenemos derecho a amar. Quiero que algún día mis hijos no tengan miedo a expresarse libremente”, aseguraba Natalia Cuervo. 

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Un Orgullo tenso, crispado, pero también muy reivindicativo. Una crispación suscitada por las diferentes formaciones que han querido acallar la voz de una lucha imparable, pero amenazada por las recientes palabras de la líder de Vox, Rocío Monasterio, que afirmaba que el Orgullo no es más que una "visión denigrante y casi de una caricatura con ese espectáculo", que "denigra la dignidad de la persona". 

Unas palabras que han enfurecido a aquellos que cargan a sus espaldas con el rechazo de una sociedad que se niega a reconocer sus derechos: "Juntos venceremos a quienes hoy nos quieren aniquilar”, denunciaban desde la Organización.

La Asociación Triángulo también tiene su batucada en la manifestación del Orgullo 2019. /ESTEFANÍA ROSELLÓ

Los recuerdos de una represión que no se olvida

"En 1969, ellas, travestís, y mujeres transexuales tiraron las primeras piedras a un sistema injusto que nos agredía. Medio siglo después, gritamos de nuevo que la transexualidad no es una enfermedad”, rezaba el manifiesto. Un manifiesto cargado de dardos a los responsables políticos que, denuncian, no dejan de tirar piedras sobre un tejado que ha costado muchos años -y mucho esfuerzo- conseguir. 

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“De poco sirven las leyes que se aprueban si no se cumplen, como está pasando en la Comunidad de Madrid", denuncian

De poco sirven las leyes que se aprueban si no se cumplen, como está pasando en la Comunidad de Madrid -denuncian- donde están dejando desamparadas a todas aquellas personas que tienen la obligación de proteger”. 

Un manifiesto marcado por el recuerdo de aquellas personas mayores que fueron detenidas", a las que "aquella represión" de los tiempos más grises puso de frente a sus mayores miedos. "Hoy estamos vivas, estamos aquí. Hemos sufrido una vida de persecución y de represión, y hoy nos merecemos el reconocimiento”. 

“Estamos aquí para dar esperanza a aquellas personas que no pueden expresarse, porque en 70 países la libertad sexual está castigada, en 11 de ellos con la pena de muerte”, continuaba el manifiesto. Por ello, “los derechos fundamentales y la dignidad de cada persona deben de ser los ejes centrales sobre los que se construya cualquier sociedad decente”, aseguraban al grito de la multitud que se agolpaba en una plaza de Colón abarrotada al unísono del "que se jodan los de Vox, porque no daremos un paso atrás".

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“A través de nuestra resiliencia hemos sobrevivido, hemos logrado apropiarnos de insulto y hemos aprendido a ser solidarias", aseguraban quienes han dejado la herencia de aquellos pequeños grupos que fueron capaces de "generar una ola de cambio, un movimiento que ha hecho historia y ha logrado traspasar fronteras" y que ha hecho de este avance social sin precedentes "un espacio de libertad y de orgullo".

Una lectura que ha cerrado una manifestación cargada de sentimiento y con un mensaje claro: podrán quitarles las banderas, pero jamás les quitarán el orgullo. Porque ellos, todos los que hoy han salido a la calle y todos los que hoy no han podido hacerlo van a continuar en la lucha de unos derechos que siempre les han pertenecido: Porque, ¿"a quién le importa a quién amemos?, ¿a quién le importa?". 

Mucha tensión con Cs en la marcha

En la manifestación ha participado 1,6 millones de personas, según los organizadores, y 400.000 manifestantes, según la Delegación del Gobierno y que ha vivido varios momentos de tensión por la presencia de dirigentes y personas afines a Ciudadanos que, pese al veto para manifestarse en carroza, sí lo han hecho a pie y tras una pancarta. 

Un grupo de unas 15 personas ha recibido a lo grupo del partido político, con Inés Arrimadas a la cabeza, disfrazados como los personajes de la serie de 'El cuento de la criada' y con pancartas naranjas afeando al partido sus pactos y negociaciones con la ultraderecha. 

La portavoz de Ciudadanos, Inés Arrimadas (c-i), el líder de Cs en la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado (c) y el secretario general del grupo parlamentario del partido, Miguel Gutiérrez (c-d), participan en la manifestación del Orgullo 2019. /EFE

Después, decenas de manifestantes también han increpado a los miembros de Ciudadanos su presencia en la manifestación y su paso ha sido bloqueado por una sentada durante casi dos horas al grito de "No pasarán" y "Fuera, fuera". Todo ello ha hecho que el arranque de la carrozas del Orgullo se retrasase de forma desmesurada.

Finalmente, los dirigentes de Ciudadanos han abandonado la manifestación escoltados por agentes de Policía mientras la gente a su alrededor gritaba 'No sois bienvenidos', 'Que empiece el Orgullo', 'Fascistas', 'Fuera, fuera' y 'Sí se puede'. Después, Inés Arrimadas culpaba a al PSOE y a Podemos de la "agresión" que consideraba que habían sufrido.

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