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Agua verde en el Tajo en la zona del Parque Nacional de Monfrague./Santiago M.Barajas

La crisis climática y las prácticas agrícolas tiñen de verde un tramo del Tajo

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La Confederación Hidrográfica del Tajo informa de que el estado del cauce esta tipificado como "peor que bueno" y señala a la falta de lluvias como el principal desencadenante de la proliferación de algas que tiñen de verde el río. Ecologistas y expertos apuntan también a la contaminación del ciertas partes de la cuenca por las prácticas agrícolas de tipo intensivo.

Sociedad

El pasado miércoles, el activista ecologista Santiago M. Barajas publicaba en las redes sociales una foto de un tramo del río Tajo, en su paso por el Parque Nacional de Monfrague, Cáceres, con las aguas de un color verdoso resplandeciente. El tono, "casi fosforito", según explica el propio medioambientalista, podría llevar a pensar que es fruto de un montaje, pero la realidad de esta imagen está relacionada con la calidad de las aguas.

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"Pienso que puede ser debido a una explosión de algas a causa de un exceso de materia orgánica en el agua. Puede ser debido a una deficiente depuración de aguas residuales, así como a la contaminación difusa", comenta a Público M. Barajas, uno de los hombres que ha estado detrás del proyecto de renaturalización del tramo urbano del río Manzanares de Madrid

Felix Picazo, investigador del Instituto de Geografía y Limnología de Nanjing (Academia China de Ciencias), explica a Público que el estado en el que se muestran las aguas tiene que ver con un "cóctel perfecto" que combina el exceso de nutrientes del líquido, las altas temperaturas y la falta de caudal. Esto último tiene que ver, en parte, con que la zona donde se tomo la fotografía, el Mirador del Salto del Gitano, se ubica en un tramo de embalse, lo que propicia que la corriente del río sea escasa. Todo ello, termina generando una proliferación de algas microscópicas flotantes que convierten el río en una suerte de sopa verdosa. 

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El exceso de los nutrientes del agua –otro de los factores que explican este bloom de algas– se vincula de manera científica con la exposición de las cuencas a fósforo o nitrógeno proveniente del sector agrícola. "Normalmente llegan a los ríos por la escorrentía, que lleva el exceso de los aportes en zonas agrícolas", explica el experto. Estos componentes, en cualquier caso, provienen de fertilizantes y otros elementos que se utilizan en el sector y que, en casos como el denunciado por M. Barajas, terminan en los ríos y hacen que las algas se reproduzcan a mayor velocidad.

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Esta proliferación de algas masiva, además, evita que la luz solar llegue al fondo del cauce, lo cual propicia que las plantas subacuáticas terminen pereciendo y, con ello, los organismos herbívoros que habitan en el entorno se queden sin alimentos. En cualquier caso, esta es una problemática que se repite con cada vez más frecuencia en los ríos peninsulares, que, en cierta medida, está ligado a la crisis climática y sus efectos en las temperaturas peninsulares –pocas lluvias y termómetros elevados– además de las prácticas agrícolas de tipo intensivo. 

Desde la Confederación Hidrográfica del Tajo explican a este diario que el estado de esa masa de agua esta calificado como "peor que bueno". Es decir, que el cauce presenta unas características químicas adecuadas, pero un potencial ecológico deficiente. Asimismo, señalan que la eutrofia –nombre científico del proceso que lleva a teñir las aguas de verde– se ve agravado por "la escasa aportación natural de agua registrada durante los últimos meses".

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Por último, desde el organismo informan que el estado de las aguas está registrado en el Plan Hidrológico de la demarcación que establece como objetivo medioambiental la recuperación del entorno fluvial "antes del año 2027".

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