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Denuncian la "preocupante" falta de atención sexual especializada para mujeres lesbianas, bisexuales y trans

Coincidiendo con el Día Europeo de la Salud Sexual, la FELGTBI+ resalta que los estereotipos y la falta de preparación de los profesionales sanitarios privan a las mujeres lesbianas, bisexuales y personas trans de sus derechos.

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Dos mujeres besándose durante la manifestación del Orgullo (archivo). EFE

La experiencia de muchas lesbianas en relación a su salud sexual acaba cuando el ginecólogo o la ginecóloga les pregunta sobre los métodos anticonceptivos que utiliza. Cuando la respuesta es que no utiliza ninguno porque no mantiene sexo con hombres, el interrogatorio y las explicaciones suelen acabar ahí. En su inmensa mayoría nunca se les hace ninguna otra pregunta, ni reciben recomendaciones sobre su salud sexual y reproductiva. 

Claudia, una mujer lesbiana de mediana edad, reconoce que en todos los años en los que ha visitado la consulta de su ginecóloga nunca ha hablado ni recibido ningún tipo de indicación, ni una simple charla sobre sus prácticas o sus dudas, ni ningún tipo de recomendación. "No recuerdo haber hablado de nada de esto, ni haber tenido la oportunidad de hablar de dudas o prácticas de riesgo", recuerda. 

La experiencia de Carmen es similar. Nunca ha hablado sobre sus prácticas sexuales ni de la necesidad de cuidados frente a posibles infecciones de transmisión sexual (ITS) con su ginecóloga. Entrada en la cincuentena, no recuerda haber tenido una conversación sobre el tema, a pesar de reconocer que en sus relaciones sexuales existe penetración.

En ocasiones, como es el caso de Teresa, algunos especialistas les han llegado a decir que no precisan hacerse una citología por el hecho de ser lesbianas. No es un caso aislado. "Cuando dices en ginecología que tienes sexo con mujeres, dan por hecho que no existe penetración en tus relaciones sexuales ni, por tanto, riesgos asociados, cuando no es así", afirma. 

"Yo soy psicóloga y sexóloga; pero en el master sobre sexología que cursé se hablaba de la diversidad como algo que está ahí, que existe, pero no sobre prácticas ni experiencias, ni se da formación específica sobre este colectivo. Nada de nada", afirma Alicia Martín, miembro del grupo de salud integral de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales (FELGTBI+). Esta organización, denuncia la "apabullante" y "preocupante" falta de especialización que existe aún entre los profesionales de la salud en relación a las mujeres lesbianas, bisexuales y el colectivo trans. Es decir, hacia cualquier mujer cuya orientación sexual o expresión de género no sea acorde a lo que se espera en una sociedad asentada en la heterosexualidad.

Martín advierte de que las mujeres ya están discriminadas frente a los hombres en las investigaciones médicas, que suelen utilizar al varón como modelo universal. "Si a esto se añade que hay mujeres que no entran en el patrón sexual normativo de la heterosexualidad, el desconocimiento es mayúsculo", dice.

"Muchas veces no reaccionamos ante estos comportamientos, que se entienden mucho mejor cuando leemos estudios sobre la falta de atención a la salud sexual del colectivo: cómo acabamos minimizando situaciones que son, en realidad microviolencias en el ámbito de la medicina y que puede incurrir en riesgos o mala praxis", comenta Tatiana Casado, coordinadora de políticas lésbicas en la FELGTBI+

¿Invisibilidad o falta de preparación?

El principal problema, afirma Martín, es que las mujeres acaban normalizando esta falta de información: "En la mayoría de ocasiones tendemos a normalizar y a minimizar el comportamiento de los profesionales: que no te pregunten qué prácticas realizas, cuáles son tus preocupaciones, las dificultades que afrontas... Todo se da por hecho o sabido".  Pero, según esta experta, tales prácticas muestran una falta de conocimiento y de especialización.

"Tampoco te dan información sobre prevención o hábitos de salud sexual cuando hay muchas ITS que se transmiten en las relaciones sexuales entre mujeres si no se toman las medidas de precaución adecuadas", relata. Asimismo, explica que, aunque el chemsex (sexo con consumo de sustancias) se ha asociado tradicionalmente a los hombres, "hay mujeres lesbianas que lo practican y no disponen de campañas de prevención o reducción de daños".

No ocurre sólo con las lesbianas. También las bisexuales se sienten desamparadas en sus derechos sexuales y reproductivos.

Noelia Mellado, coordinadora del grupo de políticas bisexuales de la Federación Estatal LGTBI+, afirma de que la realidad bisexual no se tiene en cuenta en las consultas ginecológicas. "No se toma en consideración que las prácticas de una mujer bisexual o plurisexual pueden ser muy variadas, y en las consultas médicas se asume por defecto o que somos heterosexuales o que somos lesbianas. Esto hace que queden fuera muchos aspectos relativos a nuestra salud sexual, al borrar o ignorar las especificidades de nuestra sigla. No existimos en los folletos de prevención de ITS", revela.

Además, denuncia que "las pocas veces que nos visibilizamos como bisexuales automáticamente se nos juzga desde el prejuicio de que somos promiscuas. Ser promiscua o no depende de tu personalidad, no de tu orientación sexual; pero se nos juzga y no se nos explican estrategias de prevención de ITS".

Las mujeres trans también tienen muy complicado obtener información y atención especializada, y sus necesidades en salud sexual son muy desconocidas por los profesionales. "En ocasiones, muchos no saben que algunas mujeres trans no deben ser derivadas a un ginecólogo, sino a un urólogo", advierte Anna de Nicolás, coordinadora del grupo de políticas trans de la organización, quien subraya que los estereotipos muchas veces siguen presentes, incluso dentro del propio sistema de salud.

"A mí mismo, en una ocasión, se negaron a atenderme hasta tres médicos distintos, y uno de ellos insinuó que podía tener VHI por ser trans", relata. Según un sondeo realizado en 2020 por la Federación Estatal LGTBI+, más de un 50% de personas trans retrasa o anula sus citas médicas para evitar la discriminación.

Martín recuerda que "las mujeres LTB tenemos el derecho a recibir un tratamiento adecuado y acorde a nuestras circunstancias, y no se puede seguir consintiendo que día tras día tengamos que enfrentarnos a los prejuicios de determinados sanitarios". Y añade que la salud sexual y reproductiva es un derecho inherente a las personas.

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